A veces, una palabra escuchada al pasar, el olor de una flor, el ladrido de un perro, una sonrisa o una vieja melodía despiertan el impulso de escribir, y nace una frase.
En ella siempre se cuela un recuerdo o un sueño que dice: aquí estoy.
Acá dejo algunas.
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Sobre el oficio de escribir
Son tantas las frases echadas a navegar, tratando de contar lo que nos habita, que parecería muy poco probable que todas encuentren lectores. Pero bueno... cuanto menos esto permitirá que le vayamos ganando tierras a los océanos de silencio.
Casi siempre el teclado es privilegiado espectador del lenguaje en el que la palabra no se constituye.
Suena a naufragio quedarse en la costa, atrapado en las dudas, yo prefiero echarme a navegar embarcado en mis novelas, esos frágiles barcos de papel.
Escribir no es sentirse seguro, sino seguir adelante a pesar de la duda, porque en ciertos momentos es la única forma de sostenerse en este mundo.
Escribo con la ilusión de estar construyendo puentes que unirán silencios, dándole vida a las palabras.
A veces, escribir es un artilugio para cambiar el curso de alguna lágrima.
Siento que escribir es, en ciertas ocasiones, una manera de ocultarnos entre las líneas, pretendiendo huir del recuerdo de aquello que no nos atrevimos a vivir.
Sobre la vida y el tiempo
Se llega a un punto del camino en que parece imprescindible constituirse en arqueólogo del propio quehacer: reconocer las huellas que quedaron del andar, juntar fragmentos de las utopías, de los momentos felices, de los mejores fracasos y de todo aquello que testimonia el intento de honrar cada paso.
Probablemente, la cordura sea el estado de ánimo menos aconsejable: sin locuras, la vida podría parecerse a una interminable sucesión de horas muertas.
La vida es un inventario de futuros compuestos que, si los conjugamos bien, nos llevarán a presentes perfectos del indicativo en los cuales podremos decir: «He vivido».
Sobre la rebeldía y la esperanza
La rebeldía es el salvoconducto que abre el camino hacia la ilusión; la rebelión es esperanza, la poesía un arma y el amor la victoria.
Perseguir utopías es una ilusión que contiene una certeza, ya que uno sabe que nunca las va a alcanzar; lo bueno es que, seguramente, el camino de la búsqueda va a proveer un montón de respuestas.
Resulta esperanzador tratar de construir una nueva ilusión con los fragmentos de cada decepción.
Sobre humanas cuestiones
Ella era poeta, navegaban versos en sus ojos invitando a naufragar...
Si no ofrezco la sonrisa, si renuncio al abrazo, si no extiendo la mano, si no acerco el gesto, si no huelo la flor, si me atrapa la cordura, si no digo te quiero, si clausuro el amor, si cancelo el ideal, si encarcelo a la esperanza y si no persigo utopías, entonces sí, estaré derrotado.
Algunas veces una canción me trae el rumor de una tarde lejana donde la promesa cercana era el banco de una plaza en el que atábamos nuestros sueños a una bandada de gorriones.